CASO CLINICO



CASO CLINICO; cancer de tipo seminoma

Adulto de 37 años, estatura y peso dentro de rangos normales, con antecedentes de orquipexia a los 5 años de edad.
Presento una pequeña tumefacion en el testiculo derecho, la cual dejo pasar, y luego de dos semanas sintio una pequeña molestia en dicho testiculo, por lo cual pide hora rapidamente con su medico.
El galeno tiene sospecha de un tumor testicular, pero para corroborar su diagnostico pide que se le realize una ecografia testicular, la cual revela la presencia de una alteracion parenquimatosa testicular.
Se pide un perfil de marcadores y este da como resultado niveles normales de alfafetoproteina (AFP) y revela la presencia Caso Clinico
Adulto de de niveles de gonadotropina corionica humana (hCG).
La biopsia del testiculo revela una aparicion de células tumorales grandes, de núcleo poco denso en cromatina, con nucléolo prominente, citoplasma claro y contornos celulares no bien definidos

Cancer testicular: caso clinico



Presentamos el caso de un varón de 77 años con tumoración testicular derecha de 6cm, indolora, de crecimiento lento. El estudio histológico mostró una proliferación monoclonal de células plasmáticas atípicas. La inmunoelectroforesis del suero, el examen radiológico y el aspirado medular fueron negativos para mieloma. El plasmocitoma debe ser considerado en el diagnóstico diferencial de los tumores testiculares siendo necesario un completo estudio clínico, analítico y radiológico y un seguimiento a largo plazo antes de concluir que un plasmocitoma testicular es una neoplasia primaria.
Palabras clave: tumores testiculares; mieloma; plasmocitoma; patología.
Se trata de un varón de 77 años con tumoración testicular derecha indolora, de crecimiento lento, asociada a hidrocele. Las determinaciones séricas de alfa-fetoproteína y beta-HCG fueron normales. Se realizó orquiectomía. Las determinaciones, postoperatorias, de la VSG, calcio sérico, proteinograma electroforético, inmunoelectroforesis y proteinuria de Bence-Jones fueron normales así como las radiografías óseas. El aspirado medular fue negativo para mieloma.
La pieza de orquiectomía pesó 350 g, observándose una tumoración homogénea, gris pardusca y blanda, de 6x5 cm, que sustituía la casi totalidad del parénquima testicular, quedando este reducido a un pequeño casquete periférico. El tumor contactaba con albugínea, sin sobrepasarla, y se acompañaba de un hidrocele serohemático. No existía afectación del epidídimo ni del cordón espermático.
En el estudio histológico existía borramiento del parénquima testicular por la presencia de una proliferación difusa y discohesiva de células plasmáticas (núcleo excéntrico, citoplasma anfófilo, núcleo en rueda de carro) (figs. 1 y 2).
La atipia nuclear era leve-moderada, con presencia de formas binucleadas; ocasionalmente se identificaban escasas células de mayor tamaño con atipia nuclear más acusada (fig. 2A) y ocasionales figuras de mitosis.
En la periferia del tumor se advirtió un crecimiento intersticial intertubular sin componente intratubular apreciable. El estudio inmunohistoquímico reveló positividad citoplásmica en la casi totalidad de las células para cadenas ligeras kappa y también positividad para la cadena ligera lambda en un número muy reducido de células. La inmunorreacción al EMA fue también positiva en la mayoría de las células neoplásicas. La inmunotinción para CD20, CD3, citoqueratina y fosfatasa alcalina placentaria fue negativa

El cáncer testicular



El cáncer de testículo suele aparecer antes de los 40 años de edad, requiere de una terapéutica adecuada que, adoptada rigurosamente, permite una sobrevida de más de cinco años en la mayoría de los pacientes.
A diferencia de otras afecciones tumorales que afectan a los varones a edades avanzadas, como por ejemplo el cáncer de próstata, las estadísticas indican que el cáncer testicular suele hacer su aparición en individuos que todavía no cumplieron los 40 años de edad.

La respuesta a los distintos tratamientos oncológicos de estas localizaciones tumorales depende de la clase de cáncer testicular en cuestión; aun así la mayoría de los casos tratados en forma adecuada presenta una sobrevida de al menos 5 años.


Si bien se desconoce la causa del cáncer de testículo, se pudo identificar un factor de riesgo importante para el mismo: los varones cuyos testículos no han descendido al escroto antes de los tres años de edad tienen muchas más probabilidades de desarrollar uno de estos tumores que aquellos otros individuos cuyos testículos sí descendieron.

Pero aunque se desconoce la causa de estos tumores, a grandes rasgos el proceso tumoral es el mismo que en otras localizaciones tumorales: El cáncer es un proceso que consta de múltiples pasos y cuya consecuencia clínica es la pérdida del control de los mecanismos de regulación de la división celular.

Los síntomas

La forma en que se manifiesta el cáncer de testículo se caracteriza por los siguientes síntomas: el crecimiento de un testículo o la aparición de un bulto en el escroto ( la mayoría de los bultos que aparecen en el escroto no son causados por el cáncer testicular, pero los que se forman en los testículos sí ); además de dolor en la parte afectada.

En algunos casos, la rotura de los vasos sanguíneos que se hallan dentro del tumor da como resultado el crecimiento veloz del mismo, así como también un fuerte dolor. Los especialistas consultados coinciden en que un bulto duro en un testículo debe ser examinado de inmediato por un médico, para que en caso de que se confirme un diagnóstico de cáncer testicular, se acceda a un tratamiento temprano.

Hacia un diagnóstico correcto

Para acceder a un diagnóstico adecuado, el primer paso es la exploración física de la región afectada por parte del médico, ayudado por una ecografía. Este abordaje diagnóstico permite determinar si el bulto se originó en el testículo.

En segundo lugar, si el bulto parece ser una masa sólida (y especialmente si el bulto se localiza en el testículo), se hace una biopsia (extracción de una pequeña porción de tejido) para someterla a pruebas específicas de laboratorio. En aquellos varones que padecen una afección tumoral testicular existen marcadores biológicos específicos que permiten acceder al diagnóstico de cáncer de testículo: presentan valores elevados de dos proteínas (la fetoproteína y la gonadotropina coriónica) en los análisis de sangre.

Estos análisis de sangre se usan tanto para confirmar el diagnóstico clínico de cáncer de testículo como para controlar los efectos del tratamiento oncológico. Esto último pues, si después de la terapia los valores de fetoproteína y de gonadotropina coriónica vuelven a subir, es muy probable que el tumor haya reaparecido.

En cuanto a la terapia oncológica del cáncer de testículo, la elección del tratamiento a seguir, así como también las probabilidades de éxito terapéutico y la sobrevida dependen no sólo del tipo de tumor que padezca el paciente, sino de cuánto se haya extendido.

Existen cuatro clases de cáncer de testículo: el seminoma, el teratoma, el carcinoma embrionario y el coriocarcinoma. Las estadísticas actuales muestran que más del 80 por ciento de los hombres que padecen seminomas, teratomas o carcinomas embrionarios tienen una sobrevida de, en promedio, menos cinco años. Sin embargo, para quienes padecen coriocarcinomas las esperanzas de sobrevida son menores, esto pues se trata de un tipo de cáncer más maligno (afortunadamente mucho menos frecuente que el seminoma, el teratoma o el carcinoma embrionario).


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